“El consumo –dijo en una conferencia previa en el Tecnológico de Monterrey– funciona como un doping; es un paliativo para contrarrestar la vida difícil del individuo y su miseria cotidiana”. La acción de comprar es como una pequeña fiesta en la vida cotidiana, una actividad que rompe la angustia de la rutina y combate la fosilización de la existencia.
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