Al final dice. “El hiperconsumo desmanteló las formas de socialización”. Por tanto hay más suicidios, estamos “menos pertrechados para soportar las desgracias de la existencia” y las depresiones y enfermedades psicosomáticas “son la otra cara de la sociedad del bienestar”.
En síntesis, la hipermodernidad posibilita muchas cosas y trae algunos malestares agudos. Por lo tanto, hay que estar preparados, saber realmente dónde nos encontramos.
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