Chalchihuapan: una suma de errores.
Heber Abelino Florentino
Un desastre es una suma de errores. La muerte de José Luis
Alberto Tehuatlie Tamayo, es producto de una suma de fallas que involucran al
Gobernador del Estado de Puebla, Rafael Moreno Valle, al Secretario de
Seguridad Pública, a la Legislatura Local, Líderes del Movimiento Los de Abajo,
el Presidente auxiliar de San Bernardino Chalchihuapan y medios de
comunicación.
El Gobernador Rafael Moreno Valle es responsable de la
muerte de José Luis Alberto Tehuatlie Tamayo. Suyas fueron las iniciativas que
dieron origen al desastre policiaco en Chalchihuapan. La ley Bala, aprobada en
mayo de este año permitía que los policías podían utilizar armas de fuego en
condiciones de máxima seguridad, como lo ocurrido hace unos días en
Chalchihuapan. El malestar de los habitantes de Chalchihuapan y de otras juntas
auxiliares del Estado de Puebla se debe a la puesta en ejecución de la Ley
Orgánica Municipal hecha en la LVIII Legislatura y que les quito las facultades
del servicio de registro civil a los ediles auxiliares.
Facundo Rosas Rosas, Secretario de Seguridad Pública del
Estado de Puebla también es responsable de la muerte Alberto Tehuatlie.
Amparado en informes de la SEDENA, PGR y PGJ sostiene que los policías a su
mando no dispararon balas de goma y que la muerte del menor fue ocasionado por
un cohetón utilizado por los manifestantes. Argumento poco convincente debido a
la ausencia de rastros de explosión en el cuerpo del niño y a las evidencias de
balas de goma así como de envases de gases lacrimógenos que no se activaron.
Los policías no aplicaron adecuadamente los protocolos para dispersar a los
manifestantes. Intentaron realizar lo mismo que en la manifestación del CIS de
Tehuacán, sin embargo, el conflicto escaló y ante un ataque de pánico la fuerza
pública respondió con fuerza desmedida. Facundo Rosas ha dado muestra de incompetencia
en el ámbito federal y local. Sus desafortunadas declaraciones evidencia su
limitado razonamiento y por su pobre pragmatismo.
Los diputados de las legislaturas LVIII y LIX también son
responsables de la muerte de Tehuitlie Tamayo. La primera fue la responsable de
aprobar Ley Orgánica Municipal que les arrebató las facultades del servicio de
registro civil a los ediles auxiliares; y que ha provocado manifestaciones como
la ocurrida en Tehuacán y Chalchihuapan con saldo de muerto, detenidos,
lesionados y una gran tensión y malestar entre la población de las Juntas Auxiliares.
Efecto pasado por alto al momento de legislar por parte de los diputados de la
Legislatura LVIII. Los diputados de la Legislatura LIX aprobaron la Ley Bala
pese a las advertencias de los especialistas y a los temores de la sociedad
civil sobre las consecuencias que traería consigo. Ahora el Gobernador pide que
se abrogue lo que presionó para que diputados aprobaran, un contrasentido, un
doble error.
Diputados locales del PAN afirman que la diputada
federal del PRD, Roxana Luna Porquillo y el Movimiento Nacional Los de Abajo,
son los responsables de los hechos violentos que sucedieron en Chalchihuapan.
El protagonismo de los hermanos Luna Porquillo, Vladimir y Roxana, en este
desastre los involucra. Es evidente que los manifestantes estuvieron
organizados y coordinados por líderes, sin embargo, en algún momento la
manifestación se salió de control, manifestantes y fuerza pública e entraron
pánico y empezaron los errores que le costaron la vida al joven.
Los medios de comunicación aliados al gobernador (Tribuna
Comunicación, CINCO Radio, Grupo Oro, Televisa y Sexenio por mencionar algunos)
también son responsables de la muerte de Tehuatlie Tamayo. El silencio y el
sesgo informativo son las armas que emplearon para desaparecer de la agenda los
hechos violentos y sus consecuencias. El sesgo informativo empleado para
criminalizar a los manifestantes también es empleado por subrayar el argumento
que la policía no utilizó balas de goma y que la muerte del joven es producto
de la falta de pericia de los manifestantes. Su actuar nos recuerda la máxima
de López Portillo, “no pago para que me peguen”.
Políticos, funcionarios y medios de comunicación son responsables
de la muerte de José Luis Alberto Tehuatlie. Esta desgracia ha sido ocasionada
por la negligencia e incompetencia de una estructura política incapaz de
gobernar eficazmente. Enfrentar las manifestaciones de manera violenta ocasiona
una espiral que agrava los conflictos y reduce las posibilidades de una
solución pacífica. No es una muerte más. Es un deceso que cuestiona a toda la política
del nuestro estado. La crisis de gobernabilidad no se apaciguará con la
abrogación de una ley o con el despido de Facundo Rosas o con el improbable
juicio político de Rafael Moreno Valle. El hartazgo se reflejará en las calles
con más frecuencia y esperamos que sea de manera pacífica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario