La vida (y menos de la de un indígena) no vale nada
Heber Abelino
Quedémonos con la tesis que un niño indígena murió como consecuencia de la onda expansiva de un cohetón. En Puebla, hay asuntos y obras más importantes e interesantes por descubrir, como por ejemplo, admirar la sustitución de asfalto a concreto hidráulico de nuestra principales avenidas o los modernos viaductos que se han construido agilizar el agobiante tráfico de la capital.
Aceptemos la teoría de que San Bernardino Chalchihuapan fue el lugar elegido para que el movimiento “Los de abajo” iniciara la desestabilización del gobierno de Rafael Moreno Valle y que dicha resistencia se opone a la modernización de nuestro estado, además de que una de sus dirigentes, mantiene un odio personal hacia el ejecutivo estatal. Al asumir la plausibilidad del anterior enunciado, nos aseguramos que la opinión pública poblana está totalmente de acuerdo con la clausura masiva de los verificentros, la sustitución de los mototaxis, la persecución contra medios y periodistas no afines a las políticas del gobierno estatal. Y que, todos aquellos que se han manifestado en contra son una bola de rijosos que merecen la aplicación estricta de la ley por parte de nuestras heroicas y honorables fuerzas policiacas.
Asumamos sin reserva que las pruebas y dictámenes que presentó Victor Carranca son objetivos y proporcionan una explicación plausible acerca de la muerte de un niño, que estuvo en el momento y lugar equivocado. En Puebla, hay que darle vuelta a la hoja y pensar en los beneficios económicos de empleo que traerá consigo la puesta en operación de la planta de AUDI, como por ejemplo, el aumento de las cifras de empleo, el dinamismo de la actividad económica, etc. La muerte de un niño no debe ser atribuida a un gobernador cuya única meta es el progreso para su estado.
Exculpemos de la muerte de un niño: a los legisladores por aprobar la Ley Bala, lo hicieron contra su voluntad. Al Secretario de General de Gobierno por no escuchar a los violentos de Los de Abajo, su agenda personal era más importante para el estado que los reclamos de dicho grupo. Al Secretario de Seguridad Pública, el sólo ejecuto un desalojo con sus limitaciones cognoscitivas. A los medios de comunicación beneficiarios del Tripack por ocultar los violentos hechos y por luego difundir la versión gubernamental; ellos siguen órdenes de su principal anunciante y velan por que las finanzas de sus empresas no pongan en riegos los sueldos de sus trabajadores ni afecten las ganancias de sus accionistas. A Roxana y a Vladimir Luna, ellos sólo defienden a la población afectada por las políticas públicas de un gobierno autoritario, no tienen ningún otro interés.
Condenemos a quienes han criticado el endeudamiento que se ha incrementado en nuestro estado, de alguna parte debe provenir la edificación de obras tan necesarias para nuestro estado. A las organizaciones civiles y expertos por señalar las deficiencias de leyes y obas más que por ver sus beneficios. Nuestro Gobernador Rafael Moreno Valle se cree y es más listo que todos los que habitamos este estado.
Argumentemos a favor de la idea de que es preferible un Gobernador que se preocupe por el bienestar económico aunque sea dictador, represivo, autoritario e intolerante. Y que los ciudadanos no tenemos ningún derecho cuestionarlo, si por eso, la mayoría voto por él.
Quedémonos, aceptemos, asumamos, exculpemos, y condenemos; son las actitudes que nos demanda una clase política incompetente y un gobernador tirano que se cree listo. Para ambos, sólo se trata de la muerte de un indígena que estuvo en el lugar y momento equivocado. Para otros, revela que en Puebla, como en muchos otros estados, la vida no vale nada.
Heber Abelino
Quedémonos con la tesis que un niño indígena murió como consecuencia de la onda expansiva de un cohetón. En Puebla, hay asuntos y obras más importantes e interesantes por descubrir, como por ejemplo, admirar la sustitución de asfalto a concreto hidráulico de nuestra principales avenidas o los modernos viaductos que se han construido agilizar el agobiante tráfico de la capital.
Aceptemos la teoría de que San Bernardino Chalchihuapan fue el lugar elegido para que el movimiento “Los de abajo” iniciara la desestabilización del gobierno de Rafael Moreno Valle y que dicha resistencia se opone a la modernización de nuestro estado, además de que una de sus dirigentes, mantiene un odio personal hacia el ejecutivo estatal. Al asumir la plausibilidad del anterior enunciado, nos aseguramos que la opinión pública poblana está totalmente de acuerdo con la clausura masiva de los verificentros, la sustitución de los mototaxis, la persecución contra medios y periodistas no afines a las políticas del gobierno estatal. Y que, todos aquellos que se han manifestado en contra son una bola de rijosos que merecen la aplicación estricta de la ley por parte de nuestras heroicas y honorables fuerzas policiacas.
Asumamos sin reserva que las pruebas y dictámenes que presentó Victor Carranca son objetivos y proporcionan una explicación plausible acerca de la muerte de un niño, que estuvo en el momento y lugar equivocado. En Puebla, hay que darle vuelta a la hoja y pensar en los beneficios económicos de empleo que traerá consigo la puesta en operación de la planta de AUDI, como por ejemplo, el aumento de las cifras de empleo, el dinamismo de la actividad económica, etc. La muerte de un niño no debe ser atribuida a un gobernador cuya única meta es el progreso para su estado.
Exculpemos de la muerte de un niño: a los legisladores por aprobar la Ley Bala, lo hicieron contra su voluntad. Al Secretario de General de Gobierno por no escuchar a los violentos de Los de Abajo, su agenda personal era más importante para el estado que los reclamos de dicho grupo. Al Secretario de Seguridad Pública, el sólo ejecuto un desalojo con sus limitaciones cognoscitivas. A los medios de comunicación beneficiarios del Tripack por ocultar los violentos hechos y por luego difundir la versión gubernamental; ellos siguen órdenes de su principal anunciante y velan por que las finanzas de sus empresas no pongan en riegos los sueldos de sus trabajadores ni afecten las ganancias de sus accionistas. A Roxana y a Vladimir Luna, ellos sólo defienden a la población afectada por las políticas públicas de un gobierno autoritario, no tienen ningún otro interés.
Condenemos a quienes han criticado el endeudamiento que se ha incrementado en nuestro estado, de alguna parte debe provenir la edificación de obras tan necesarias para nuestro estado. A las organizaciones civiles y expertos por señalar las deficiencias de leyes y obas más que por ver sus beneficios. Nuestro Gobernador Rafael Moreno Valle se cree y es más listo que todos los que habitamos este estado.
Argumentemos a favor de la idea de que es preferible un Gobernador que se preocupe por el bienestar económico aunque sea dictador, represivo, autoritario e intolerante. Y que los ciudadanos no tenemos ningún derecho cuestionarlo, si por eso, la mayoría voto por él.
Quedémonos, aceptemos, asumamos, exculpemos, y condenemos; son las actitudes que nos demanda una clase política incompetente y un gobernador tirano que se cree listo. Para ambos, sólo se trata de la muerte de un indígena que estuvo en el lugar y momento equivocado. Para otros, revela que en Puebla, como en muchos otros estados, la vida no vale nada.
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