El mal karma que nos persigue

Si México no califica en el repechaje, la culpa no será de Herrera, ni de los jugadores sino de Azcarraga III: la culpa no es del indio, sino de quien lo hace compadre.  El futuro de un fenómeno social decidido por alguien que fue considerado por su propio padre (El Tigre Azcarraga) como "mi hijo el pe....". Así se toman las decisiones en nuestro país.

Este hecho, banal para algunos, de importancia trascendental para millones, es síntoma de una realidad más compleja. Una realidad que parece ser una pesadilla apocalíptica. Un Veda ju, una película ochentera que muchos ya vimos pero que pocos nos atrevemos siquiera a recordarla. Una forma de gobierno que se convierte en un estilo de vida y de toma de decisiones que nos conduce al desastre.

Desde que regresó el PRI a la Presidencia un mal karma nos persigue. Cassez y Caro Quintero fuera de la prisión. Dos huracanes dejan miles de damnificados. La CNTE provoca caos y malestar con sus protestas a millones de habitantes en diversos estados. Oficialmente, estamos en recesión. Las anheladas reformas estructurales se quedan en reformititas. Una conductora hace del desastre una reality.

Son algunos hechos negativos que han ocurrido desde que el PRI regresó a gobernar a 120 millones de mexicanos. Tal vez son más hechos y noticias negativas, sin embargo, son los primeros que emergen de mis recuerdos. Si, efectivamente "aun hay más", pero ya no quiero cortarme las venas con pan BIMBO.

No creo en los karmas. Quizá la teoría del caos nos proporciona una certeza más clara ante esta correlación PRI-Resultados Negativos como país.  Estoy intentando racionalizarlo para no caer en una especulación mística ante lo que ocurre, pero quizá debo de considerar la idea del Mal Karma que nos persigue

Estos meses aciagos me recuerdan mi adolescencia, situada en la década de los ochentas. López Portillo, Miguel de la Madrid y claro, adivinó, El Villano Favorito de los expriístas resentidos: Carlos Salinas de Gortari. Estos últimos meses me recuerdan los ochentas. El despertar a una realidad caótica, desafortunada, crisis económicas, temblor del 85, incompetencia gubernamental. La sociedad se rescata a si misma.

En los ochentas tuvimos un mundial de fútbol y posteriormente las decisiones erróneas de los dueños del fútbol provocaron que la FIFA castigará a la Selección por el asunto de los "cachirules": si,  en los ochentas sólo estuvimos en un mundial, el que organizamos;  para España 82 ni clasificamos y con el asunto cachirul la selección no tuvo derecho a jugar las eliminatorias para Italia 90. Cualquier parecido con la realidad de ahora es mera coincidencia ¿o tal vez no?

En realidad, el mundo siguió girando, Televisa siguió produciendo lo mismo de siempre, el PRI mal gobernando y nosotros luchando por buscar un país mejor. Tienen razón, hay vida después del fútbol, pero lo que sucede hoy en el fútbol y en la vida nacional es muy parecido a lo que ocurrió en los ochentas y, como siempre se dice, quien no aprende de la historia está condenado a repetir los errores. Hoy los estamos repitiendo los errores, tropezamos de nuevo con la misma piedra.

Es patético lo que nos ocurre como país, como sociedad. Hoy estamos más informados, más organizados y con un mayor grado de preparación académica; pero seguimos siendo gobernados por una clase política incompetente. Las decisiones en todos los ámbitos, no sólo en el fútbol, son tomadas por un cuerpo colegiado que tiende a equivocarse una y otra vez. Las decisiones que afectan a la mayoría son tomadas por personas carentes de visión a largo plazo, personas como Azcárraga, Peña Nieto, Videgaray, entre otros, la lista se extiende de un extremo a otro de nuestro país.

El mal karma que nos persigue es producto de nuestras decisiones. Elegimos que el PRI regresará al poder; asumimos, tácitamente,  que un modelo de televisión entretenga, informe, eduque y moldee la visión de millones de mexicanos; permitimos que el dinero publico se gaste a discreción, sin rendición de cuentas y sin transparencia. Permitimos que empresarios hagan crecer empresas y sus ganancias con productos deficientes. Nos mostramos indiferente ante quienes transgreden nuestros derechos. Permitimos, toleramos, nos conformamos. Nuestra indiferencia, nuestra inacción, nuestras malas decisiones, nuestra ambición, nuestra ignorancia, nuestra prepotencia, todo lo anterior nos ha llevado a esta realidad. Realidad similar a la que se vivió en los ochentas, pero nada nos justifica quedarnos pasivos. La culpa es nuestra y en nuestras manos está en revertir esta triste realidad. Quitarnos este mal karma que nos persigue.

Los seleccionados de fútbol se dicen avergonzados. Quizás todos debamos sentirnos avergonzados no sólo por lo ocurrido en un deporte, sino por repetir los errores. Avergonzados por permitirnos tomar malas decisiones. Nuestro mal karma desaparecerá cuando empecemos a actuar de manera asertiva. Hay que corregir el camino ¿qué harás tú?





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