Equilibrio


La ideología nos hace justificar lo humanamente  injustificable. No han muerto, por el contrario han creado un mundo más polarizado, más inequitativo. Lejos de validarse generan más exclusión y en consecuencia brotes de violencia. Algo debe de cambiar, un equilibrio ideológico pudiera ser la solución.

La prensa Ideologizada (derecha, izquierda, centro izquierda, etc) es testigo de sal ante las atrocidades que comenten sus gobernantes correligionarios. Masacres como la ocurrida en Siria o los asesinatos por manifestaciones en Venezuela son minimizadas o en el peor de los casos, se reseñan como complots de parte de la prensa de proyanqui.

Las protestas contra el Capitalismo Salvaje, los Parados en España y todo aquel movimiento que atente contra el modelo capitalista (Neoliberal, llamese como a usted le parezca) también es minimizado o bien dejado en el olvido por la prensa que comulga con sus intereses.

El mundo se polariza. Desde un punto de vista económico una relación ochenta veinte. El veinte por ciento posee el ochenta por ciento de la riqueza mundial. Países con sistemas democráticos y antidemocráticos. En ambos casos, los medios de comunicación aliados, afines o sometidos al sistema nos hablan bondades de sus sistemas y de manera paralela nos trasmiten una visión negativa del otro bando. La ideología de la autocomplacencia.

Las ideologías no han muerto. Han mutado. Se han convertido en modos de vida. Cosmovisiones que determinan nuestra formas de pensar, actuar, sentir, tener expectativas, creer en un futuro. El impacto hacía el sujeto es mayúsculo. La persona se enfrenta a la disyuntiva de ser un Sujeto Individualista o ser parte de un Sujeto Colectivo.

El Sujeto Individualista es aquel ciudadano dueño de su condición. Individualista al extremo. Esclavo de sus deseos. Ávido de libertades (expresión, manifestación, tránsito, etc). Aquel que construye su destino de acuerdo a su esfuerzo: en un sistema económico de libre competencia: el ciudadano competente. Exigente de sus pares, del sistema económico y que pide que sus gobiernos sean democráticos. Promuevan el desarrollo de la libre empresa y que sea el sistema quien se autorregule.

El sujeto colectivo es aquel que busca el bienestar de la sociedad por encima del suyo propio. Un sujeto como protagonista de la historia y de los cambios en todos los ámbitos del quehacer humano. Sus exigencias son muy claras: igualdad económica, social y cultural. Control Estatal. Un estado paternalista.

Ambas ideologías tienen aspectos positivos, la clave es cómo equilibrar las virtudes de uno y de otro. El reto de los gobernantes es responder a las expectativas de los empresarios sin afectar el bienestar de los trabajadores. Circunstancia que pareciera ser contradictoria, ejemplo de ello es el gobierno de Barack Obama quien no tuvo la capacidad de hacerlo.

Sin embargo, no es único gobernante que ha fallado en el intento. Otros gobernantes definitivamente prefieren satanizar y culpar a otros de sus propios errores que intentar equilibrar ambas ideologías. Algunos gobiernos latinoamericanos como Venezuela, Argentina e incluso México son representantes de esta incompetencia para equilibrar dos ideologías distintas.

En los albores del Siglo XXI el ciudadano net, se bifurca entre anhelos individualista  y un remordimiento moral al observar la iniquidades e injusticias de cada sistema ideológico. Algo tiene que cambiar. No hay ideologías buenas o malas, correctas o incorrectas, eficientes o ineficientes. La búsqueda del equilibrio en los sistemas ideológicos pudiera ser la opción. Por lo pronto, la sugiero. Por lo pronto, empecemos a aplicarle a nivel micro. Así inician las grandes transformaciones sociales.

Heber Abelino Florentino

No hay comentarios: